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¿Qué es Comer Conscientemente?

Actualizado: 28 jun

¿Comes sólo para tu mente/paladar o también le haces caso a las necesidades de tu cuerpo?


Basta con estar en el food-court de un centro comercial para darnos cuenta de los hábitos a la hora de comer que se han expandido en la sociedad en las últimas décadas: todos comen de forma acelerada, ingiriendo todo desde un impulso casi inconsciente, masticando y tragando la comida sin probarla realmente o centrando la atención en la próxima mordida antes de haber disfrutado la actual; siendo también común hablar, leer o mirar alguna pantalla mientras se come, dirigiendo una atención incompleta hacia la comida. Es importante entender cómo esta pequeña tendencia de comer inconscientemente ha tenido consecuencias graves no solo en la forma en como nos alimentamos, sino también en cómo el cuerpo procesa, absorbe y pide lo que necesita.

Estudios han demostrado que la desconexión con el acto de comer y con la comprensión de lo que se está comiendo genera conductas patológicas con relación a la comida que distorsionan su potencial y desconectan capacidades inherentes de saber consumir las cosas que el cuerpo necesita sobre las que nuestro antojo pide. La existencia de potenciadores de sabor como el glutamato monosódico, sulfitos, nitritos, colorantes y saborizantes artificiales no solo han traído muy deficientes aportes nutricionales y sustancias químicas destructivas a la comida, también se ha demostrado que cambian las terminaciones nerviosas de la lengua y su conexión con las neuronas para que nos sepan mejor la comida ‘artificial’ que la natural, haciéndole creer al cerebro que si no sabe a esos potenciadores no sabe ‘bien’ así nos enfocarnos exclusivamente en la satisfacción que nos da el sabor de lo que comemos en vez de su aporte nutricional.

Claro que bajo el ritmo de vida actual con sus imprevistos y espontáneos giros es complicado pensar en evitar por completo toda sustancia nociva o darnos el tiempo de sentarnos formalmente en cualquier momento para darle atención a lo que comemos. Es por esto que conocer más a fondo sobre lo que comemos, por qué lo comemos, de qué forma lo comemos y qué beneficios o daños potenciales tiene lo que comemos, nos acerca nuevamente a uno de los artes más esenciales para la longevidad y el buen vivir: comer en consciencia.

Comer conscientemente significa comer con plena presencia del momento y percepción de lo que está sintiendo y pidiendo el cuerpo, respondiendo de forma moderada y congruente a las señales fisiológicas del hambre. Implica una conexión y atención con nuestra alimentación de forma casi central en nuestra vida, entendiendo la relación entre conductas y patrones emocionales negativos y la creación de hábitos alimenticios destructivos.

El problema no está en la comida, si las cosas tienen más o menos grasa o en problemas del estómago y los intestinos. El problema de la alimentación actual radica en la mente, radica en nuestra falta de conocimiento de los mensajes que vienen de nuestro cuerpo, de nuestras propias células y de nuestro corazón. La alimentación consciente nos ayuda a aprender a escuchar lo que nuestro cuerpo nos dice sobre el hambre y la satisfacción. Nos ayuda a tomar conciencia de quién en el cuerpo / corazón / mente tiene hambre, y cómo y qué es lo mejor para alimentarlo. La alimentación consciente es natural y una

La alimentación consciente se trata de volver a estar en contacto con la experiencia de comer y disfrutar de nuestra comida. No se trata de seguir dietas o pautas alimenticias rígidas. Comer conscientemente no coloca etiquetas "buenas" o "malas" en los alimentos. En cambio, el objetivo es basar nuestras comidas y elecciones de alimentos en señales físicas como el hambre y deficiencias específicas del cuerpo en lugar de creencias pre establecidas o factores emocionales desencadenantes como el estrés o la infelicidad.

Comer con intención y conciencia requiere que prestes atención genuina a lo que estás comiendo: notar el sabor, la textura y el olor de tu comida, masticar lentamente, saborear cada bocado individual antes de pasar al siguiente.

Como todo, el lograrlo implica práctica y tiempo para romper viejos hábitos.

Y no se trata solo de la comida, también implica prestar atención a lo que pasa en el cuerpo y mente. Aquí algunos elementos a tomar en cuenta para integrar el comer conscientemente:

  • Ser consciente de las sensaciones de hambre plena y satisfacción, qué las detona, qué tan frecuentes son y cuándo son más fuertes o débiles.

  • Prestar atención a cómo te sientes al comer ciertos alimentos y las reacciones que puedan tener: sentirte hinchad@, con gases, desganad@ etc.

  • Comprender cómo la comida afecta tu estado de ánimo: ¿ciertos alimentos te hacen sentir más ansioso o deprimido?

  • Date un tiempo mínimo de 20 minutos. Lo ideal es hacer una pausa en la mitad de la comida de al menos 2 minutos. Esto ayudará a estimar cuánta comida más se necesita para quedar satisfecho.

  • Pon atención a lo que dice tu estómago. Desde ahí surgen las verdaderas señales de hambre y saciedad. Hay que observarlas antes, durante y después de comer.

  • Presta atención a lo que se come, gozando los colores, sabores y texturas. Hay que ser consciente de las sensaciones que se experimentan.

  • No esperes a estar ‘muert@ de hambre’. Una de las claves para comer con plena conciencia es alimentarse de forma regular cada 4 horas.

  • Disfruta la ocasión. Por ejemplo, pon la mesa como te gusta, aprovecha la situación, la compañía o el simple hecho de comer tranquilamente.

  • Come sentado. Un buen consejo es elegir uno o dos lugares, tanto en el hogar como en el trabajo, que sean sólo para comer.

  • Respira un par de veces antes de empezar a comer. Esto ayuda a ‘bajar las revoluciones’ y a dar a la comida la total atención.

  • Come sin hacer otras actividades. Si lo haces mientras realizas otras actividades (viendo TV, manejando o frente al computador) la mente mandará la señal de no haber comido.

Slow Food

Un movimiento nacido en Italia como una reacción contra la comida rápida en la década de 1980 encabezado por Carlo Petrini y un grupo de activistas llamado Slow Food, ha puesto el tema de la cocina consciente más cerca del establecimiento e industria restaurantera. El símbolo que lo caracteriza es un caracol ya que se mueve lentamente saboreando todo a su paso a medida que se abre paso en la vida.

Desde su inicio el movimiento se ha convertido una organización internacional que se encuentra en la encrucijada de la ecología, gastronomía, ética y el placer. Su filosofía apoya la importancia esencial, no solo para nosotros, sino también para el futuro de la tierra, de cambiar el sistema alimentario actual.

Algunos de sus valores esenciales son:

  • Promover un mundo en el que todas las personas puedan acceder y disfrutar de alimentos que sean buenos para ellos, buenos para quienes los cultivan y buenos para el planeta.

  • Se esfuerza por obtener alimentos de alta calidad, producidos de manera sostenible libre de tóxicos.

  • Fomentar la agricultura a pequeña escala, protege la biodiversidad y combate la política de crecimiento interminable de la industria alimentaria.

  • Buscae que la comida se mezcle de formas benéficas y eficientes, logrando un excelente sabor sin comprometer el potencial nutricional.

  • Se opone a la estandarización del gusto y crecimiento del poder desenfrenado de las multinacionales en la industria alimentaria.

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Ya sea debajo de una causa masiva o solo desde un ferviente deseo por entender la importancia que tiene la elección de comer consciente, hoy cada vez es más la gente que comienza a leer qué ingredientes trae la comida que compra, investigar qué significan o generan los aditivos y químicos en todo lo que introducimos al cuerpo o se inscribe a cursos de alimentación saludable, indicativo de que se está despertando el amor por nutrirse conscientemente cada vez más.

Aunque es importante tener en cuenta no caer en modas o fanatismos y comprarse una tendencia o idea de salud solo porque la leímos o la recomendaron. El trabajo de comer conscientemente comienza desde hacer nuestra investigación para sacar nuestras propias conclusiones, conocer nuestro mapa personal de autores, libros, estudios con los que cada uno resuene y de ahí ir formando una imagen o idea para entender cómo funciona nuestro cuerpo. Al final nadie conocerá mejor las necesidades biológicas, emocionales y energéticas del cuerpo que uno mismo, al ir entendiendo sus lenguajes y sensaciones, que solo conoceremos cuando nos tomamos el tiempo de estar presentes en nosotros mismos y dejar que la inteligencia innata en el cuerpo sea nuestra mejor guía para nutrirnos de la forma más acertada a nuestras necesidades reales y no solo a lo que creemos o a lo que la mente dicta.

Sugerencias finales para comer más conscientemente:

  • Comer conscientemente es parte de una filosofía llamada ‘mindfulness’ basada en la filosofía zen. Entender el mindfulness o el ‘estar presente’ en acciones tan básicas como la alimentación, abre la puerta para lograr estabilidad y sentirnos ‘centrad@s’ en más momentos y áreas de la vida, ya que al ser una forma rápida y poderosa de alinear la consciencia o mente en un momento dado, al comer se generan estados de seguridad y calma que se pueden reforzar y evocar con mayor facilidad cuando se ha creado ese hábito.

  • Crea algunas reglas sobre la comida y la comida en general. Identifique que alimentos son más riesgosos o te generan reacciones negativas y limita su frecuencia y cantidad que consumes. Si las papas fritas son un problema, compra bolsas de papas pequeñas y de una sola porción y no las almacene en casa. Si los almuerzos buffet desafían tu compromiso, evítalos. Encuentra opciones alternativas que sean menos dañinas para los antojos

  • Intenta comer de manera consciente cada vez. Recuerda lo maravilloso y satisfactorio que puede ser comer cuando se está completamente consciente y alineado totalmente, emocional, física y espiritualmente.

https://experiencelife.com/article/conscious-eating/ http://www.slowfoodyouthnetwork.org/ Mindful Eating: A Guide to Rediscovering a Healthy and Joyful Relationship with Food / Jan Chozen Bays / Shambhala; Edición: F First Edition

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